x
Product Categories
We Are Awesome Follow Us

Pintoras

La presencia de la mujer en el arte no es escaso, pero muy pocas llegan a trascender, y no por falta de talento. En el pasado, el papel de la mujer en el arte se caracterizaba a ser simplemente el de musa o modelo para posar y servir de herramienta para muchos colegas de profesión.

En épocas históricas, como en Grecia y Egipto, la mujer era venerada gracias a las representaciones de figuras de diosas, pero también eran representadas como hijas, esposas e incluso esclavas.

Es curioso que, tanto en estas épocas, Grecia, Egipto o Roma (en esta última, la única representación importante femenina era la de las Vestales, que eran seres intocables, casi tratadas como seres supremos) se mencionen a muy pocas músicas, pintoras, escultoras, cantantes, instrumentistas o arquitectas (Hipatia, Aspasia de Mileto son solo un par de ejemplos); y ya ni digamos en el Medievo.

Es, a partir del Renacimiento, donde empiezan a valorarse los primeros trabajos artísticos realizados por mujeres. Los retratos, como por ejemplo los de Sofonisba Anguissola, después, y entrando en el Barroco, las obras de Louise Moillon, Judith Leyster y Artemisia Gentileschi.  Esta última destacó como artista (en una época señalada por artistas en su totalidad masculinos) con su obra “Judith decapitando a Holofernes”, una de las obras más famosas de su tiempo.

Muchas de las siguientes artistas han sido parejas de pintores famosísimos que no solo destacaron en su trabajo, si no que sus obras han sido y siguen siendo fuente de inspiración para otros artistas de diferentes categorías. Muchas de estas artistas han trascendido por ser “la mujer de” sin a veces tener en cuenta su trabajo o mérito, a veces por decisión propia, el abandonar su carrera y apoyar el de sus parejas, y otras veces por culpa de la sociedad.

Hoy os hablamos de 14 pintoras, que pasaron a la historia gracias a su maravilloso trabajo, dejándonos un legado digno de admirar.


Sofonisba Anguissola

El padre de Sofonisba Anguissola, un noble de Cremona (Italia), se preocupó mucho porque sus seis hijas tuvieran una educación elevada, inculcando en ellas el amor por el arte y la literatura. Y lo hizo tan bien, que cinco de ellas se hicieron pintoras y la sexta escritora. La que llegó más alto fue la mayor, Sofonisba, que se especializó en el arte del retrato, más por necesidad que por gusto. En esa época, las mujeres tenían prohibidísimo estudiar anatomía y pintar desnudos (más aún si pertenecían a una familia noble, como es el caso), por lo que les resultaba imposible pintar la mayoría de obras de temática mitológica y religiosa. El retrato era la salida más digna.

«Las hermanas de la artista jugando al ajedrez»

(1555, óleo sobre lienzo, 72 x 97 cm, Muzeum Narodowe, Poznan)

Louise Moillon

Fue una importante pintora dentro del género del bodegón en Francia. Nacida en París, en el año 1610, fue hija de un pintor de paisajes y retratos llamado Nicolas Moillon que se dedicaba también al comercio de cuadros en la feria de Saint-Germain-des-Prés, la cual contaba también con un gremio de pintores donde acudían artistas holandeses. Louise tuvo seis hermanos del mismo padre, quien murió en 1619. Su madre volvió a casarse un año más tarde con un pintor de bodegones y marchante de arte, François Garnier, con quien tuvo tres hijos más.

No se conoce con certeza quién enseñó la técnica pictórica a Louise. Teniendo en cuenta que su padre falleció cuando ella tenía sólo diez años, es probable que su maestro fuese su padrastro, de quien se conocen solamente dos obras firmadas. Al parecer, fue superado ampliamente por su alumna, cuyas obras presentan gran influencia de Jacques Linard en el estilo, la composición y los temas. También se han notado coincidencias entre su pintura y la de René Nourisson.

“En la parada del mercado”. Óleo sobre lienzo. 123 x 169 cm. (Colección privada).

Judith Leyster

  En un importante período de la pintura holandesa dominado por Frans Hals, Rembrandt y más tarde Vermeer, en el gremio de pintores de San Lucas de Haarlem, figuraron dos mujeres. Una de ellas, admitida en 1633, era Judith Jans Leyster, la octava hija de un cervecero y sastre llamado Jan Willemsz Leyster, nacida en esta localidad en el año 1609. Cuando tenía quince años, la hostería que regenteaba su padre quebró y Judith tuvo que dedicarse a la pintura como oficio. No se conoce mucho sobre su formación artística, pero a los dieciocho años ya era reconocida como pintora. Del libro de Samuel Ampzing , publicado en 1628 y titulado “Descripción y elogio de la ciudad de Haarlem”, se deduce que pudo haber sido alumna del pintor Pietersz Frans de Grebber.

Judith Leyster realizó retratos, bodegones y desarrolló también la pintura de género, que se entiende como la representación realista de escenas de la vida cotidiana en ámbitos como la familia, la calle, las fiestas, las tabernas y los paseos campestres, temas de gran demanda entre los miembros de la burguesía holandesa.

“En la parada del mercado”. Óleo sobre lienzo. 123 x 169 cm. (Colección privada).

Artemisia Gentileschi

Fue una pintora italiana, nació el 8 de Julio de 1593 en Roma, hija del pintor Orazio Gentileschi. Artemisa,  miembro de la escuela Caravaggista, heredó el taller de su padre. En su obra destacan las mujeres símbolo tales como Lucrecia o Cleopatra siempre desde un punto de vista femenino. Es considerada de los primeros pintores barrocos y de los más completos de su generación.  Algunos mencionan como su primera pintura a “La Virgen” fechada en 1609 que se encuentra en la Galería Spada. Otros dicen que la primera fue “Susana y los Ancianos”, firmada a los diecisiete años. Se habla ya de una influencia del estilo de Caravaggio en esta obra, pero se acerca más a la técnica clásica de la escuela de Bologna.

«Judith decapitando a Holofernes” es su obra maestra, está en la Galleria degli Uffizi, en Florencia.

“Judith decapitando a Holofernes”

(1614-1620). Óleo sobre lienzo, 199 x 162 cm. Galleria degli Uffizi, Florencia.

Sonia Delaunay – Terk

 Más conocida como Sonia Delaunay, esposa de Robert Delaunay, fue una  pintora y diseñadora francesa nacida en Odessa, Ucrania. Fue adoptada por su tío materno, Henri Terk, cuando tenía cinco años. Pasó su infancia en San Petersburgo.

En los años 20, Sonia trabajó en tejidos y tapices estampados a mano, y se hizo de un importante lugar como diseñadora en el mundo internacional de la moda. Además, se dedicó al diseño de decorados y de vestuario -para los ballets rusos de Diaghilev-.

Ella, junto a su marido, se convirtieron en representantes del arte abstracto y creadores del “simultaneismo”(término que inventó Robert Delaunay  para definir la pintura en la que se emplea el color como medio de crear espacio y formas en un cuadro).

Con su marido estuvo una temporada en Madrid, y luego ambos se establecieron la capital francesa, donde se integraron a los ambientes surrealistas.

En 1930 se volcó en la pintura, e ingresó como miembro en la asociación Abstraction-Creation.
En 1941 murió su marido, y ella continuó trabajando como pintora y diseñadora. Recién a partir de entonces comenzó a ser reconocida como artista.

El Museo Nacional de Arte Moderno de París recibió, en 1964, una donación de 58 obras suyas, que fueron expuestas en el Louvre; convirtiéndose así en la primera mujer que, en vida, vio sus cuadros expuestos en ese museo.

Una de sus obras, “Contrastes Simultáneos” óleo sobre lienzo 46×45 cm, 1913, podéis  contemplarla en el museo Thyssen Bornemisza.

1 -“Yellow Nude” 1908 (Desnudo amarillo), óleo de 1908, antes de que se decantara por la abstracción Musée des Beaux-Arts de Nantes.
2 -Petite-automne, 1938.

Georgia O’Keeffe

Es un caso curioso en el mundo del arte, porque aun siendo una de las mujeres que demostró su valía artística de forma más precoz, le costó mucho exhibir su obra y tardó por ello mucho tiempo en ser reconocida como una gran artista. En todo caso su condición de mujer influyó en este aspecto, aunque también su personalidad y la educación recibida desde pequeña, en la que un principio básico de austeridad y modestia presidió su infancia.

Nació en una casa de campo cerca de Sun Prairie, Wisconsin, el 15 de noviembre de 1887.
Fue pionera en el campo de las artes visuales, y una de las más importantes pintoras norteamericanas. Durante una gran parte de su vida vivió en Nuevo México, lugar que influyó notablemente en sus obras.
Decidió con sólo diez años de edad que había de convertirse en artista.

Inició su formación, junto a su hermana con una acuarelista local de Sara Mann.
Posteriormente asistió a la Escuela del Instituto de Arte de Chicago de 1905 a 1906, y en 1907, a la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York, donde tuvo como maestro a William Merritt Chase.

En 1908, ganó el premio “William Merritt Chase” por su pintura al óleo “Conejo Muerto con el crisol de cobre”, premio que contenía una beca para asistir a la escuela de verano al aire libre en Lake George, Nueva York. Durante la estancia en la escuela, asistió a una exposición de acuarelas de Rodin, obras que eran propiedad del que sería su futuro marido, el fotógrafo Alfred Stieglitz .

Las maravillosas y sugerentes  flores de Georgia O´Keeffe llevan al espectador a contemplar un universo de sensualidad y romanticismo, trascendiendo de  todo simbolismo y se afianza como una expresión plástica tan genuina y personal que no puede asociarse a ningún movimiento artístico.

 En el museo Thyssen Bornemisza podéis contemplar algunas obras suyas:

 Abstracción. Respñando I. 1921.

Calle de Nueva York con luna. 1925.

Concha y viejo tablón de madera V. 1926.

Desde las llanuras II. 1954.

Lirio blanco Nº7. 1957.

1 – “Cow´s skull with  calico roses” 1931.
2 -“Calla Lilies on Red” 1928.
3 – “Sky above clouds IV” 1965.
4 – “Jack in the pulpit Nº IV” 1930.

Gabrielle Münter

Nació en Berlín en 1877. Fue una pintora expresionista, fotógrafa y defensora de las pinturas en movimiento “Der Blaue Reiter” (traducuión, “el jinete azul”, nombre que se adjudicaron como grupo de artistas expresionistas alemanes).

Alumna, colaboradora y compañera sentimental de Wassily Kandinsky.

Artísticamente, Münter desarrolló un estilo abstracto propio, con brillantes colores sin mezclar, formas fuertes, todo perfilado por oscuras líneas de separación.

Podéis ver algunas de sus obras en el museo Thyssen Bornemisza:

Autorretrato, 1908.

Las escuelas, Murnau, 1908.

Murnau (Murnau en Mayo) 1908.

“Vista desde la casa del hermano de la artista”, Bonn, 1908. Museo Thyssen Bornemisza.

Lee Krasner

Más conocida por ser “la mujer de Jackson Pollock” que por su magnífico trabajo.

Nació en Brooklyn, Nueva York, en 1908.

Fue una influyente artista del expresionismo abstracto en la segunda mitad del s.XX.

Era la sexta hija de un matrimonio de inmigrantes judíos procedentes de Rusia.

Estudió con Hofman y éste mostró a Lena    (así se llamaba realmente) la obra de Picasso, Matisse y otros pintores abstractos europeos, que ejercieron gran influencia sobre ella.

En  1940 comenzó a exponer con un grupo de pintores norteamericanos, estableciendo el Expresionismo abstracto.

Participó en una exposición colectiva de la McMillen Gallery de Nueva York que le permitió conocer a Jackson Pollock, en aquel momento un artista completamente desconocido y que sufría una fuerte dependencia del alcohol.

Se casó en 1945 con Pollock, comenzando a partir de ese momento una. nueva vida para ella, que decide dedicar en cuerpo y alma al éxito de su marido.

“Mysteries”, óleo sobre lienzo. (Fecha sin catalogar).

Tamara de Lempicka

Maria Górska, nació en Varsovia el 16 de mayo de 1898 en el seno de una familia rica, y conocida como Tamara de Lempicka, fue una artista polaca que a principios del siglo XX destacó como  artista gracias a susu retratos de notable influencia cubista y representante del Art Decó. En París pintó a artistas, nobles, famosos. En Nueva York fue aclamada por la crítica. Viajó y vivió en Europa y Estados Unidos para terminar su vida al lado de su hija en México.

Fue “la primera artista mujer en ser una estrella del glamour”.

Sus obras representan retratos femeninos y desnudos de ambos sexos. Destaca en sus obras los marcados contrastes de lueces y sombras.

El trabajo de Lempicka es único e irrepetible, de los y las pocas artistas que cualquiera de sus obras gustan nada más verlas.

1 – “Young lady with globes”, 1929.
2 – “Woman with Mandolin” , 1933.

María Blanchard

María Gutiérrez Cueto, conocida como María Blanchard nación en Santander en 1881. Su padre era director del periódico El Atlántico y su madre era de ascendencia polaca y francesa. María adoptó el apellido Blanchard de su abuelo materno.

A causa de un accidente que tuvo su madre durante el embarazo, María nació con una deformidad física en la columna, era jorobada. Por este motivo, padeció continuas burlas desde la infancia que le afectarán psicológicamente el resto de su vida. La pintura será su gran evasión.

Creció en un ambiente familiar culto, es su padre quien hace despertar su interés por el arte. En 1903 se trasladó a Madrid para comenzar su formación con los pintores Emilio Sala, Fernando Álvarez de Sotomayor y Manuel Benedito.

Sus obras, también de clara influencia cubista, destaca el tratamiento cromático y lumínico que conseguía gracias al contraste de planos oscuros con planos claros, con leves matices intermedios.

“Bodegon con caja de cerillas”, 1918.

María Moreno

Conocida por ser la esposa del pintor español Antonio López.

María morena es la gran desconocida del arte español del siglo XX. A pesar de crear obras fascinantes y de, permanecer en la sombra y dejar que su marido llevase el protagonismo, la artista ha expuesto en galerías tanto en Francia como en España, permaneciendo siempre en un discreto segundo plano.

Como bien asegura su marido, Antonio López: “La persona de Mari y su pintura, extraordinaria, hablan de algo, se refieren a algo que me parece que tiene mucho valor, que es la pureza, la pureza de las cosas, en un mundo impuro, no el mundo de ahora impuro, el mundo es impuro. Y a mí eso me parece que es un regalo”. “La pintura de Mari me parece extraordinaria, aporta algo en relación con lo espiritual tan elevado, tal alto, tan raro, como por ejemplo la obra de Juan Gris”.

El escultor Tomás Bañuelos añade: “Estar en la creación no significa tener éxito, sólo sentirse satisfecho por haber encontrado esa luz que esperabas”.

El pasado mes de enero de este mismo año, el museo Thyssen Bornemisza organizó una exposición sobre “Los realistas de Madrid”, donde alguna de sus obras fueron expuestas.

1 – “Azaleas y Pensamientos”, 1998.
2 – “Jardin  de poniente”, 2000.

Frida Kahlo

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, 1907. Pintora y poetisa mexicana.

Es la artista lationoamericana más famosa del siglo XX y figura emblemática del arte mexicano.

Conoció a Picasso, fue amiga de Trotsky y del poeta Pablo Neruda.

Esposa de Diego Rivera, también pintor mexicano.

Se rodeó de escritores, artistas, políticos, directores de cine, fotógrafos…

Icono de moda del siglo XX y de principios del XXI.

Diego Rivera, el artista más reconocido del muralismo mexicano y esposo de Frida, la calificó así: “Tu genio […] está en el cuadro y en tu imagen. Decididamente no hay ningún pintor viviente que pueda hacer lo que tú. Te has echado al pico a toda la raza pintante.

Frida expuso en vida en la Julien Levy Gallery, en Nueva York (1938); en la Galerie Renou et Colle, en París (1939); en la Galería de Arte Mexicano de Inés Amor, en la Ciudad de México (1940); en la Exhibición Internacional de Surrealismo, y en la Galería de Arte Contemporáneo de Lola Álvarez Bravo (1953)

Sufrió un grave accidente en su juventud cuando viaja en bus. En el accidente una barra atravesó su espalda y su útero.Tuvo que someterse a 32 operaciones. Debido a este dramático accidente estuvo prostrada en una cama durante varios períodos de tiempo.

A raíz de este incidente, su padre, Guillermo Kahlo le regaló un atril para que pudiese pintar y dibujar desde la cama.

Su obra gira en torno a su vida y a su sufrimiento. La energía que desprenden sus cuadros hacen que el espectador pueda sentir la agonía que durante años sufrió la artista.

Su obra tiene de marcado caracter surrealista, influenciada por la obra de su marido Diego Rivera y con referencia al arte popular mexicano de raíces indígenas.

“Henry Ford Hospital” (La cama volando), 1932.

Louise Bourgeois

Nació en Paris, en 1911.

La obra de Bourgeois, en su mayoría escultura, posee un marcado carácter autobiográfico y personal, no es fácilmente catalogable en ningún movimiento ni tendencia establecidos.

Louise Bourgeois crece en los alrededores de Paris, donde su familia regenta un taller de restauración de tapices. Es aquí donde la artista aprende a dibujar para ayudar en las tareas familiares.

Bourgeois, en los primeros años de profesión, se dedica íntegramente a la pintura, el dibujo y el grabado. Entre los años 1946 y 1947 crea una colección de dibujos y pinturas titulados “Femme-Maison” (Mujer-Casa) en los que crea una iconografía del hogar que tan marcada será en su vida en años posteriores. Los dibujos y las pinturas plasman el cuerpo de una mujer donde la cabeza se sustituye por una vivienda.

Sus obras marcan un juego de oposiciones, lo real mezclado con lo irreal y fantástico.

“Lo animado, lo inorgánico, lo rígido, lo maleable, lo frágil, lo sólido, lo geométrico, y lo fluido serán constantes en la obra de Bourgeois”.

1 – Obra de la serie – “Femme Maison” (1946-1947).
2 -“Art is a guaranty os sanity” (Obra de la serie – “Femme Maison”)
3 – “Body Parts” (Obra de la serie – “Femme Maison”)
4  – “Be Calm” (Obra de la serie – “Femme Maison”)

Maruja Mallo

Ana María Gómez González.Viveiro (Lugo) 5 de enero de 1902.

Dalí decía de ella “Es mitad ángel y mitad marisco”.

Vinculada al movimiento surrealista y a la Generación del 27, su obra injustamente quedó en muchas ocasiones en el olvido.

Mujer de gran carácter, meticulosa, y con mirada desafiante rompió moldes desde muy joven al vestirse con pantalones y pintarse los labios de un color rojo intenso y cortarse el pelo a lo garçon.

Se trasladó a los 11 años a Madrid con sus padres, y desde temprana edad ya había demostrado dotes para la pintura.

Fue la única mujer que superó el estricto examen de admisión para La Academia de Bellas Artes en 1922, donde por cierto, se ganó la fama de rebelde que la acompañaría el resto de su vida.

Hizo amistad con Dalí, García Lorca, Buñuel, Pepín Bello…

Aunque, no fue hasta que conoció a Ortega y Gasset, quien fue el que le ofreció su primera oportunidad para demostrar su talento artístico.

En el año 1927 comienza a hacer ilustraciones para la Revista de Occidente. Son lienzos protagonizados por escenas cinematográficas y por verbenas.

A partir de aquí comienza a crear obras que representaban acciones de la vida cotidiana. Ilustró para Rafael Alberti “La Pájara Pinta”.

A partir de este momento, Maruja Mallo entra en una etapa “caótica”, en la que crea una serie titulada “Cloacas y Campanarios”, pinturas que representaban esqueletos retorcidos en tonos oscuros. En eta etapa, destaca “Antro de Fósiles”(1932).

Antes de empezar su etapa surrealista, Maruja creó una serie de autorretratos en los que se la ve como la mujer sofisticada y un punto extravagante que siempre fue.

La Guerra Civil la sorprende en Galicia, hasta donde se había desplazado para realizar misiones pedagógicas. Intenta escapar por Portugal pero su marido, miembro del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) es devuelto a España.

En 1939 pinta la que para ella es su obra más importante, su particular Guernica. La titulaEl canto de la espiga” y forma parte de la serieLa religión del trabajo”. Pinturas de trazo definido en las que ensalza el trabajo en el campo. Falsificó la fecha en dicha obra, concretamente está datada en el año 1929 para que pareciera un encargo de la Republica.

Exiliada en América, lleva a su obra los retratos de gente de otras razas, de flores ajenas a Europa, de objetos marinos encontrados en sus largos paseos por las playas.

Muchas de sus obras permanecen en colecciones privadas en países como España, Francia, Argentina y Estados Unidos.

Os recomendamos encarecidamente el libro sobre su biografía, que se titula como ella, “Maruja Mallo” escrita por la hispanista Shirley Mangini (Universidad Estatal de California). Una vida intensa que merece la pena leer y admirar. Artista maravillosa sin el reconocimiento merecido a un trabajo extraordinario y transgresor.

“Antro de Fósiles”, 1931.